la revolución rusa según Trotski
"Una combinación favorable de condiciones históricas internas y exteriores permitió al proletariado ruso tener a su cabeza un partido revolucionario de temple y claridad política como jamás ha existido.
Gracias a ello, una clase joven y relativamente exigua pudo cumplir una tarea histórica de gigantesca envergadura. En general, como lo demuestran la Comuna de París, las revoluciones alemana y austríaca de 1918, los soviets de Hungría y de Baviera, la revolución italiana de 1919, la crisis alemana de 1923, la revolución china de los años 1925-1927 y la revolución española de 1931, el eslabón más débil en la cadena de las condiciones ha sido, hasta ahora, el del Partido: lo más difícil para la clase obrera consiste en crear una dirección revolucionaria que esté a la altura de sus tareas históricas. [...]
Por muchas que hayan sido las crisis sociales y políticas, sólo una vez hasta el presente, en el octubre ruso de 1917, han coincidido todas las condiciones indispensables para una insurrección proletaria victoriosa y sólida. Ninguna situación revolucionaria es eterna. Entre todas las premisas de una insurrección, la más inestable se refiere al estado de ánimo de la pequeña burguesía. En los tiempos de crisis nacional, la pequeña burguesía sigue a la clase capaz de inspirarle confianza, no sólo por sus palabras, sino por sus hechos. [...] Si el partido proletario no es lo bastante resuelto como para cambiar a tiempo en acción revolucionaria la expectativa y la esperanza de las masas populares, [...] las capas intermedias se apartan de la revolución y buscan soluciones en el campo opuesto. Así como en la marea ascendente el proletario arrastra tras de sí a la pequeña burguesía consigue atraerse a capas importantes del proletariado. Tal es la dialéctica de las olas comunistas y fascistas en la política europea de posguerra.
Invocando el aforismo de Marx de que ningún régimen desaparece de la escena antes de haber agotado todas las posibilidades, los mencheviques declararon inadmisible luchar por la dictadura del proletariado en un país como la atrasada Rusia, donde el capitalismo estaba muy lejos de haberse desgastado enteramente. Pero este razonamiento contenía dos errores, y ambos eran fatales. La guerra imperialista y sus consecuencias prueban que el régimen capitalista se ha agotado a escala mundial. La Revolución en Rusia significó la ruptura del eslabón más débil en el sistema del imperialismo mundial"
L. Trotski: Historia de la Revolución Rusa. Barcelona, Fontamara, 1979, II, pp. 430-431.
