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TEXTOS HISTORIA

21 Septiembre 2010

textos sobre el cantonalismo

Proclamación del Cantón de Cartagena, 12 de julio de 1873.

Proclamada como forma de gobierno para España la República Federal, el pueblo republicano en su inmensa mayoría reclamaba, como imperiosamente exigían las circunstancias, que se organizase la Federación, estableciendo inmediatamente la división regional de los cantones y dando a éstos y al municipio la autonomía suspirada hace tanto tiempo.

Pero el pueblo, ansiosísimo de estas reformas, sediento de esta redención tan deseada, veía prolongarse indefinidamente sus momentos de agonía, veía amenazada la República de un golpe de muerte y no veía en el gobierno ni en la Cámara Constituyente una predisposición para la inmediata ejecución de estas reformas, y cree que sin ellas, sin su instalación, se perderá irremisiblemente el corto terreno adelantado, y negando el país a sus gobernantes una confianza que acaso pudiera no merecerle, se perdería indudablemente para muchísimo saños la libertad en esta tierra de España.

La Junta de Salud Pública viene a atender a tan sagrados intereses; acaso el pueblo hubiera aguardado en su angustia un breve momento más; pero la preconcentración de grandes fuerzas en algunos puntos de Andalucía, la dolorosa nueva de que dos magníficas fragatas surtas en este puerto, habrán recibido la orden de salir inmediatamente para Málaga, la sensación que esta descontrolada noticia ha causado entre los voluntarios de la República de esta ciudad, ante el temor de que pudieran realizarse tan tristes vaticinios, las últimas medidas adoptadas por el actual Ministro de la Guerra, por las que ha separado del mando de las fuerzas públicas a militares íntimamente adheridos al nuevo orden de cosas; han hecho comprender al pueblo que era llegada la hora de salvar, de constituir definitivamente la República Federal, y que no hacer esto sería tanto como cometer una indignidad que no podemos suponer en ningún pecho republicano donde se albergue y lata un corazón de hombre.

Esta Junta creería faltar al cumplimiento de un altísimo deber si no hiciera público el dignísimo proceder de un gran pueblo, que sin presión, sin trastorno, sin insultos, sin vejaciones ni atropellos, acaba de realizar uno de eso movimientos que serán siempre su mejor escudo contra la pública maledicencia.

Se ha puesto en armas porque ha creído ver en inminente riesgo la causa de la República Federal, y a ofrecerle su más denodado y decidido apoyo van encaminadas todas sus generosas y laudables resoluciones.

Viva la República Federal. Viva la soberanía del pueblo.

Cartagena a 12 de julio de 1873.

Alocución de la Junta de Salud Pública del Cantón de Cartagena, 12 de julio de 1873.

CARTAGENEROS: Los que por voluntad de la mayoría del pueblo republicano de esta localidad, hemos constituido la Junta de Salud Pública de la misma, tenemos el deber imprescindible de hacer una declaración categórica de nuestras miras, de nuestros principios y de los intereses que defendemos y que tratamos de resguardar para bien de la República y para la salvación de la Patria. Proclamada como forma de Gobierno para España la Republica Federal, el pueblo republicano en su inmensa mayoría reclamaba, como imperiosamente exigían las circunstancias, que se organizase la federación estableciendo inmediatamente la división regional, de los cantonales y dando a estos y al municipio la autoridad suspirada de tanto tiempo, proclamando la ilegislabilidad de todos los derechos inherentes a la personalidad humana, y todas en no cuantas ideas y principios han sido escritos de siempre en que tantos mártires cuenta, bajo su sombra caídos al hierro y fuego de la implacable tiranía.

Pero el pueblo, ansiosísimo de estas reformas, sediento de esta redención tan deseada, veía prolongarse indefinidamente sus momentos de agonía, veía amenazada la República de un golpe de muerte, y no veía en el Gobierno ni en la Cámara Constituyente una predisposición positiva para la inmediata ejecución de estas reformas, y cree que sin ellas, sin su instalación, se perderá irremisiblemente el corto terreno adelantado, y negando el país a sus gobernantes una confianza que acaso pudiera no merecerle, se perdería indudablemente para muchísimos años la libertad en esta tierra de España.

La Junta de Salud Pública viene atender a tan sagrados intereses; acaso el pueblo hubiera aguardado en su angustia un breve momento más; pero la preconcentración de grandes fuerzas en algunos puntos de Andalucía, la dolorosa nueva de que dos magnificas fragatas surtas en este puerto, habrán recibido la orden de salir inmediatamente para Málaga, la sensación que esta descontrolada noticia ha causado entre los Voluntarios de la República de esta ciudad, ante el temor de que pudieran realizarse tan tristes vaticinios, las ultimas medidas adoptadas por el actual Ministro de la Guerra, por las que ha separado del mando de las fuerzas publicas a militares íntimamente adheridos al nuevo orden de cosas; han hecho comprender al pueblo que era llegada la ho! ra de salvar, de constituir definitivamente la República Federal, y que no hacer esto sería tanto como cometer una indignidad que no podemos suponer en ningún pecho republicano donde se albergue y lata un corazón de hombre.

Esta Junta creería faltar al cumplimiento de un altísimo deber si no hiciera público el dignísimo proceder de un gran pueblo, que sin presión, sin trastorno, sin insultos, sin vejaciones ni atropellos, acaba de realizar uno de esos movimientos que serán siempre su mejor escudo contra la publica maledicencia.

Se ha puesto en armas porque han creído ver en inminente riesgo la santa causa de la República Federal, y a ofrecerle su más denodado y decidido apoyo van encaminadas todas sus y laudables resoluciones.

Esta Junta, emanación de la soberanía de las fuerzas populares y que no admite, para que así lo tengan entendido todos, inspiraciones que no sean dignas de la honradez y buena fe de este pueblo cartagenero, esta pronto a castigarde una manera rápida inexorable a cuantos prendan encauzar el movimiento revolucionario por ocultos senderos o arrastrar la pública opinión a excesos que esta junta reprimiría rápida e instántaneamente.

A que los hombres honrados de todos los partidos se presuadan y convenzan de los buenos deseos que animan a esta junta y de su profundo respeto hacia todas las creencias, van principalmente dirigidas estas manifestaciones. Aquí no hay verdugos ni víctimas, opresores ni oprimidos; sino hermanos prontos a sacrificarse por la libertad y la felicidad de sus conciudadanos.

¡Viva la República Federal! - ¡Viva la Soberanía del Pueblo!

- Cartagena 12 de julio de 1873.

Presidente, Pedro Gutiérrez. - Vicepresidente, José Banet Torrens. - Vocales, Pedro Roca , José Ortega Cabañate, Juan Cobacho, Pablo Meléndez, Francisco Ortuño, Pedro Alemán, Juan José Martínez, José García Torres, Miguel Moya. - Secretarios, Francisco Mínguez Trigo, Eduardo Romero Germes.

MANIFIESTO DE LA "JUNTA REVOLUCIONARIA" AL PUEBLO VALENCIANO

Valencianos:

Los que suscriben, individuos elegidos con el objeto de constituir la Junta interina del Cantón Valenciano, ven llegado el feliz y ansiado momento de dirigir su amistosa y desinteresada voz a los vecinos de esta heroica y liberal ciudad. Habéis visto cómo en breves momentos se ha conjurado la tormenta que creían iba a romper los espíritus nunca bien avenidos con el orden, y en ello tenéis una irrevocable y clarísima prueba de que en Valencia no se trata de hacer revolución social ni atentar contra los intereses económicos ni conculcar los sentimientos morales y religiosos, sino satisfacer las aspiraciones de la ciencia moderna, de la civilización y del progreso. El movimiento acontecido no entraña deseo alguno de menoscabar la legalidad existente, antes al contrario, afianzarla más y más garantizándola de ambiciones bastardas que de súbito pudieran hundir los constantes esfuerzos del pueblo valenciano por conseguir el planteamiento del ideal político repetidas veces intentado con la cordura, con la honradez y con la constancia que ningún otro pueblo ni raza puede escribir en las páginas de su historia.

En esta Junta están genuinamente representadas todas las clases de Valencia, el profesorado, la propiedad, la industria, la ciencia, la milicia ciudadana y la honorabilísima clase jornalera.

Nuestros propósitos, nuestro empeño, nuestro programa, es facilísimo de definir. Tratamos de fundar el derecho y la libertad, y ante todo afiancemos el orden y el respeto a cuanto sea legítimo, pues que éstos son los primeros y esencialísimos fundamentos del derecho y la libertad.

Esperamos el concurso de todos, porque para todos vamos a regir hasta que llegado sea el momento de resignar nuestra misión en manos de los elegidos por sufragio universal.

La Junta, sin levantar mano, está atendiendo a subvenir todas las perentorias necesidades que exige el estado presente de la población.

Confiad en nuestro celo y patriotismo, que pronto os daremos cuenta cumplida de todos los actos que desarrollamos dentro de la órbita de los poderes que nos habéis confiado.

¡Viva el Cantón Federal Valenciano!

Valencia, 19 de julio de 1873.

La mesa interina:

Presidente, Pedro Barrientos.

Secretarios, Juan Bautista Carlos - Vicente Mancho.

Orden del acto solemne de la proclamación oficial del Cantón Valenciano

La Junta Revolucionaria ha acordado que el solemne acto de la proclamación oficial del Cantón Valenciano se verifique de esta manera:

1ª. La Junta Revolucionaria se instalará en la plaza de la República Federal, a las seis en punto de hoy, para colocar la lápida y hacer la proclamación cuando lleguen los que compongan la manifestación.

2ª. La Milicia ciudadana deberá asistir a este acto con uniforme y sin aramas, por convocación de los respectivos comandantes, y acompañada de las músicas y banderas de que aquélla pueda disponer.

3ª. El punto de partida de la manifestación será la plaza del Temple, y se dirigirá por las plazas de Tetuán, Mendizábal y Barcas, Bajada de San Francisco y calles de San Vicente y Zaragoza, a la plaza de la República Federal. Verificada la proclamación, continuará su curso la manifestación por las plazas del Almudín, San Esteban y del Temple, en donde se disolverá.

4ª. Avisar al Cabildo para que disponga un vuelo general de campanas a las horas de costumbre, e ínterin dure el acto de la proclamación.

A la población se la invitará a que ponga colgaduras en los balcones e ilumine durante tres noches para contribuir a dar más realce a la feria.

Valencia, 21 de julio de 1873.

El Presidente interino, Pedro Barrientos.

El Secretario, Fernando Angla.

Boletín Oficial del Cantón Valenciano, martes 22 de julio de 1873

Cantón de Valencia (Telegrama).

"La intranquilidad de la provincia durante la larga crisis ministerial; el descontento publico por la falta de actividad y energía de la Autoridad en perseguir y castigar delitos comunes por ella publicamente manifestados, falta que daba alientos a los perturbadores para proyectar trastornos sociales; la insuficiencia de la Corporación provincial para ejercer su mandato después del cambio de Gobierno, han dado causa a la proclamación del Cantón, hecha por los mismos voluntarios que fueron a restablecer el orden en Alcoy, para sostenerlo en Valencia con el apoyo de la propiedad, la industria y el comercio, representadas en la Junta, y de acuerdo, en lo posible al presente, con la Autoridad militar. El Cantón sólo se anticipa a la resolución de las Cortes, y reconoce y acata en ellas y en el Gobierno la Autoridad federal."

(Boletín Oficial del Cantón Valenciano", martes 22 de julio de 1873)

Proclama de la Junta Revolucionaria del Cantón Valenciano al pueblo, 30 de julio de 1873.

La Junta Revolucionaria, que está satisfecha de vuestro valor, de vuestra honradez y de vuestras acrisoladas virtudes, os anuncia, henchida de noble orgullo, que el eco de nuestra voz recorre veloz y potentemente el suelo de la Península Ibérica, desde el cabo de Finisterre al de Gata, desde los Pirineos al Septentrión.

Nuestra gloriosa bandera ondea al viento en los inexpugnables baluartes de Cartagena.

Nuestras fragatas de guerra izan en sus mástiles el pendón tricolor y sobre las popas se oye resonar el grito de ¡viva la autonomía de los Estados federales!

Contreras, Píerrad y Roque Barcia, valerosos adalides de nuestra santa causa, realizan el ideal de la democracia en toda la región murciana.

El Ferrol es nuestro. Aragón se apresta arrojadamente a luchar por su independencia. Cádiz no quiere subyugarse al poder central, siempre absorbente, siempre semejándose a un vampiro dispuesto a chupar la sangre preciosa de las provincias.

España toda jura guerra constante y sin tregua a Madrid; a Madrid, que es un pozo Aylón donde van a consumirse los tesoros y las fuerzas vivas de la nación española.

Madrid, entendedlo bien, es una esponja en cuyos poros se deposita el sudor de todos los trabajadores para que, después, unas manos abiertas con fino guante blanco vayan a exprimirla en las cajas de un banquero enemigo del pueblo, de su salud y de su tranquilidad.

Animo, pues, valientes ciudadanos, y venzamos a nuestros contrarios, aunque sea a costa de nuestra sangre y de la de nuestros hijos.

De la sangre que aquí derramemos brotarán una fecha y una cifra: la fecha, 1873, y la cifra, la República Democrática cantonal.

Valencia, 31 de julio de 1873.

Tercer mensaje del Cantón de Valencia (31-07-1873).

La Junta Revolucionaria os declara a todos vosotros, héroes y beneméritos del Cantón: Con vuestras armas habéis abatido el orgullo militar y habéis hecho morder el polvo de la derrota a los laureados capitanes Villacampa y Martínez Campos.

¡Honor a vosotros, hijos predilectos de la República, valientes defensores de la honra de vuestro suelo, honor y salud! Así el cielo corona vuestros esfuerzos como merece vuestra acción sublime.

Habéis peleado a la descubierta y en campo raso. No sois ya aquellos tiradores que, escondidos detrás de un parapeto, diezmabais las filas de vuestros enemigos. Sois, sí, los cruzados de la República, los hombres de fe ardiente y sincera que al grito mágico de ¡la libertad lo quiere!, os arrojáis al campo de combate con fiereza y denuedo sólo comparables a los que animaban a los soldados de la Rochela o a los asaltadores de la Bastilla.

¡Voluntarios valencianos, descendientes del Cid, continuadores de la obra gloriosa comenzada en octubre del 69, el mundo entero os contempla!

Sabed conservar vuestra bandera en el alto puesto a que la habéis elevado, para que después de conquistar, en una serie de victorias, el triunfo de nuestros sacrosantos principios, podáis volver al seno de vuestros hogares a recibir la bendición de vuestras esposas y de vuestros hijos, y a reanudar el trabajo por cuyo ejercicio libre y continuado llegaréis a ser dignos ciudadanos de este pueblo valenciano, el más honrado, el más sufrido y el más amante del derecho y de la República.

¡Viva el Cantón Valenciano! ¡Vivan los heroicos voluntarios de Valencia!

Valencia, 31 de julio de 1873.

Orden general de la Junta de Salvación y Defensa del Cantón Valenciano, 1 de agosto de 1873.

Entregada a los comandantes jefes de batallón, ayudantes, jefes de parques y servicios.

Junta de Salvación y Defensa del Cantón Valenciano

Según noticias de carácter semi-oficíal, a las primeras horas del día de mañana romperá el enemigo el fuego de cañón y demás máquinas de batir sobre esta capital, y a fin de que cada uno de los defensores y todos juntos pudamos cumplir honrosamente los deberes de resistencia, la Comisión de Guerra dispone y manda lo siguiente:

Art. 1.° Se permitirá, desde luego, la salida de la población a todas las mujeres y niños, así como a los hombres que hayan cumplido más de 55 años y los que no lleguen a 15, sirviendo al efecto la apreciación de los jefes de los puestos.

Art. 2.° Los jefes de fuerzas fijas y móviles procurarán que desde esta noche a las nueve no se separe de las filas ningún individuo de los que tengan a sus órdenes, debiendo disponer el alimento para todos en los puntos más inmediatos donde se encuentren.

Art. 3.° Los ayudantes y abanderados concurrirán al local de la Lonja, desde las diez de la noche de hoy, para transmitir las órdenes que se comuniquen.

Art. 4.° El encargado del parque cuidará, con los hombres que tenga a su disposición, de facilitar en el más breve plazo cuanto la Comisión de Guerra pida de los efectos que tiene a su cargo.

Art. 5.° La columna del comandante Cabalote permanecerá desde las cuatro de la mañana en la plaza del Mercado, y la del teniente coronel Plaza, en la de Tetuán, frente a la Capitanía General, dispuestas las dos columnas a reforzar los puntos que se les mande.

Art. 6.° El ciudadano Puchacles, individuo de la Junta, se cuidará de establecer cuatro depósitos de sacos de arena en los puntos siguientes:

Puerta de Serranos,

Puerta de Cuarte,

Puerta de San Vicente,

Puerta del Real,

con el número de carros y caballerías disponibles para conducir los referidos sacos de arena a los puntos que sean más precisos. El ciudadano Puchades ocupará cuatro hombres de su confianza encargados de obedecer sus disposiciones, destinando a cada uno a los referidos depósitos.

Art. 7.° Las piezas de artillería sobrantes o que no tienen puesto fijo serán conducidas en uso de campaña a disposición de la Comisión de Guerra, a la plaza del Mercado.

Art. 8.° El alférez jefe de artillería dispondrá la distribución de todos los individuos del arma, de manera que las piezas estén perfectamente servidas y municionadas.

Art. 9.° El sargento jefe de la caballería dispondrá que en el Palacio Episcopal se encuentren diez caballos con montura y brida, dispuestos para el servicio que la Comisión ordene; y el encargado de ellos cuidará que observen un turno de salida, debiendo los ayudantes que hasta ahora tienen algunos, entregarlos en el referido Palacio Episcopal.

El resto de la fuerza de caballería permanecerá en el cuartel de artillería, a disposición de la Comisión de Guerra.

Art. 10.° Los jefes de puesto darán parte a la Comisión permanente, por medio de un oficial o por escrito, de cuantas reclamaciones o novedades ocurran.

La Comisión espera de todos que cumplan, excediéndose a lo que el estricto deber ordena, rivalizando en valor y abnegación entre sí.

Por la Comisión de Guerra, Enrique Segura.

Valencia, 1 de agosto de 1873.

Alocución de la Junta Revolucionaria del Cantón Valenciano, 2 de agosto de 1873.

Valencianos:

Confidencias repetidas y fidedignas traen del campo enemigo las más dolorosas noticias.

El cuadro de generales que está a su frente no puede cohibir, por falta de energía, los desmanes y desenfreno de la Guardia Civil y carabineros. Se castiga al soldado, se sujeta a los pacíficos colonos de nuestras huertas a trabajos forzados y se les maltrata duramente.

Los civiles vestidos de soldados amenazan con el saqueo y pillaje para librarse de nuestros certeros tiros.

Se hacen cundir las calumnias más infames contra la honrada milicia de Valencia. Se dice que hemos robado el Banco de España, que hemos soltado el presidio y otro sinnúmero de absurdas noticias, dirigidas a enconar contra nosotros el ánimo del soldado.

Por nuestra parte seremos inexorables con todos aquellos que por un vil salario ametrallan al pueblo que les paga, y recibiremos con los brazos abiertos a nuestros hermanos los soldados, contra quienes a sabiendas nunca dirigiremos nuestros tiros.

¡Viva el Cantón y la honra de Valencia!

Valencia, 2 de agosto de 1873 - La Junta Revolucionaria.

Proclama del Consejo Federal de la F.R.E.-A.I.T. de Valencia(30-07-1873.

A LOS DEFENSORES DEL CANTÓN FEDERAL VALENCIANO

Ciudadanos:

Ante las difíciles circunstancias que atravesamos, deber nuestro es el manifestaros las aspiraciones que sentimos, ya en nombre propio como en el de la representación que nos han delegado gran numero de obreros internacionales de este Cantón.

Aspiramos a la realización del Cantón, obra emprendida por algunos políticos cuyos nombres no queremos mencionar, y abandonada por los mismos en los momentos de mayor peligro.

Cúmplenos manifestar también que protestamos de todas cuantas calumnias se han podido verter sobre nosotros, porque si bien nuestra aspiración es la completa y radical emancipación de la clase obrera, reconocemos hoy la necesidad de apoyar este movimiento porque el nos conducirá a la federación española, en donde podremos desarrollar libremente nuestras ideas de emancipación.

Durante las presentes circunstancias de lucha armada defendemos la República democrática federal con todas sus lógicas consecuencias; ni nada más ni nada menos.

¡Defensores del Cantón Valenciano, decid que mienten a cuantos os digan que queremos incendiar y destruir!

¡Viva el Cantón Federal!

Valencia, 30 de julio de 1873.

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